No sé si todos saben que estoy escribiendo un libro, que he compuesto algunas canciones, que me gustaría tatuarme la piel, que cuando era niña mi sueño era ser cantante y ahora deseo sanar las almas de los desesperados. No sé si todos conocen mi defecto físico de nacimiento, el cual me ha trajo más de algún percanse en la adolescencia, pero ahora ya es parte de mí. No sé si todos saben que me gustaría vivir cerca de la cordillera o en la Isla de Pascua, que tengo más de doscientas canciones en mi mp3 y más de alguna me hace llorar, que hace tres meses que dejé de consumir carnes rojas por problemas digestivos, que cada vez que escucho la canción "Look what you've done", de Jet, me transporto hacia mi niñez y sonrío a más no poder. No sé si alguien me ha escuchado cantar con toda la fuerza de mi voz, o ha visto mis ojos como sólo lo hago yo frente al espejo. No sé si alguien a quien alguna vez amé en secreto, también me amó y jamás lo supimos. No sé si ahora podré continuar con mi vida sabiendo que he dañado a muchas personas que quiero, y algunas a las que jamás podré volver a pedir perdón, porque ya no las veré. No sé si todo lo que estoy escribiendo ahora, alguien lo leerá, y mucho menos si le dará la importancia que se merece. No sé si mañana despertaré, no sé si lloraré, o si me reiré. Todo lo que yo sé es que tengo tanto que decir y tan pocos que quieran escuchar, que las ganas las gasto con pensamientos de falta de fé y exceso de fé. Y mañana volveré a pensar lo mismo de hoy y sacaré nuevas conclusiones y me diré a mi mísma: "Tienes que volver a empezar", y continuar así por el resto de mi vida, temiendo a los vampiros, al demonio, a los ruídos fuertes, a las miradas de odio, y a las sonrísas cínicas. Valorando las manos tendidas y abiertas, las palabras sabias, los recuerdos felices, las caras de sorpresa, y las sorpresas que me brinda la vida. Amando las puestas de sol, los días de lluvia, los libros que inspiran a ser mejor, mis películas favoritas, las sonrísas de los niños cuando te ven entrando por la puerta del aula, los ojos de un extraño que te desea por instante, las caricias de mis familiares, las canciones que contengan notas melancólicas y tengan en su letra la palabra "sentir", los viajes por todo el sur que alguna vez haré junto a mis hermanas, la moto que aún no me compro sólo para desafiar a mi papá a que sí me puedo cuidar sola, la vitalidad de mi juventud, los momentos de carcajadas junto a los que quiero, a vivir y poder respirar sin dificultad, y los momentos de inspiración, como éste, en donde abro mi corazón, tiro la llave y cambio la chapa, para no volver a cometer los mismos errores. Así que, al final de cuentas sólo sé que por más que me esfuerce, nunca seré perfecta y así es como me gusto, así es como a algunos les gusto y atros no, y así es como quiero gustarle a todos los que me queda por conocer y amar.
Felices días para siempre, así es como quiero recordar mi vida, cuando ya no tenga nada más por que vivir, cuando las canas se me caigan a causa de la vejez, cuando tenga que levantarme de mi asiento entre resongos por la fragilidad de mis huesos para asistir a algún espectáculo de mis niestos en algún viejo teatro, cuando en mis últimos repiros los rostros que vea sean de quienes amo, y mis últimas palabras sean, "yo sé dónde está Elvis", y esas charadas, y al final sólo me vea sonriendo y vea sonriendo a los demás. Entonces, sólo entonces sabré que fuí, soy y seré feliz.

Escribe un comentario